El inspector y responsable operativo de la Comisaría Especial del Congreso de los Diputados recibirá en Madrid el Premio al Valor del Servicio Público y el Compromiso Institucional. Les Valeurs du Monde Unis reconocerá así una responsabilidad profesional ejercida en uno de los espacios centrales de la vida democrática española, donde seguridad, discreción, servicio y protección de las instituciones forman parte de una misma misión.
Por Federico Dalmaud | Les Valeurs du Monde Unis
Madrid, septiembre de 2026. — Hay formas de servicio público cuya importancia guarda una relación inversa con su visibilidad. Responsabilidades que rara vez ocupan titulares porque precisamente una parte de su eficacia consiste en hacer posible que la vida institucional transcurra con normalidad. La seguridad del Congreso de los Diputados pertenece a ese ámbito.
En uno de los principales espacios de representación democrática de España, Eduardo Martínez Moreno desarrolla su labor como inspector de la Policía Nacional y responsable operativo de la Comisaría Especial del Congreso de los Diputados.
El próximo 25 de septiembre, Les Valeurs du Monde Unis reconocerá esa dimensión de su trayectoria con el Premio al Valor del Servicio Público y el Compromiso Institucional, en el marco de la Cumbre Mundial de los Valores Universales que reunirá en Madrid a representantes de las instituciones, la diplomacia, la cultura, el deporte, la comunicación y la sociedad civil.
No será únicamente un reconocimiento a una función profesional. El sentido del galardón apunta a algo más amplio: el valor de asumir una responsabilidad al servicio de los demás y sostenerla desde el deber, la profesionalidad y el compromiso con las instituciones.
El servicio público como valor
Cada día, el Congreso de los Diputados reúne posiciones diferentes, debates, acuerdos y desacuerdos. Por sus espacios transitan representantes públicos, funcionarios, trabajadores, periodistas, delegaciones internacionales y ciudadanos. Para que esa actividad pueda desarrollarse existe también una estructura humana encargada de protegerla.
Su trabajo comienza mucho antes de que algo pueda convertirse en noticia. Está en la prevención, en la preparación, en los procedimientos y en la capacidad de responder cuando las circunstancias lo exigen. Por eso, reconocer el servicio público significa también dirigir la mirada hacia quienes desempeñan responsabilidades esenciales sin necesidad de ocupar el centro de la escena.
En octubre de 2025, el propio Congreso de los Diputados acogió un acto de imposición de condecoraciones a funcionarios de la Policía Nacional destinados en instituciones del Estado. Eduardo Martínez Moreno figuró entre los inspectores de la Cámara Baja distinguidos con la Cruz al Mérito Policial.
Un año después, su trabajo será reconocido desde una perspectiva diferente: la de los valores que sostienen el ejercicio de una responsabilidad pública.
Una Cumbre que busca los valores allí donde se ejercen
La distinción forma parte de la Cumbre Mundial de los Valores Universales, que celebrará su primera jornada el 24 de septiembre en el Comité Olímpico Español. Impulsada por Les Valeurs du Monde Unis y por su presidente, el Emir Lahouari Benarba Ben Mahiedinne Al Hassani, la convocatoria propone llevar la conversación sobre los valores universales más allá de las declaraciones y observar cómo estos se manifiestan en responsabilidades concretas.
De ahí la diversidad de las personas reconocidas. Diplomacia, deporte, cultura, comunicación, cooperación internacional, inclusión o servicio público pueden parecer ámbitos alejados entre sí. Sin embargo, todos plantean una pregunta semejante: qué hacemos con la responsabilidad que nos ha sido confiada.
En el caso de Eduardo Martínez Moreno, la respuesta se encuentra en el propio nombre del galardón: Servicio público y compromiso institucional. Dos conceptos que adquieren un significado particular cuando la responsabilidad profesional se ejerce precisamente en el lugar donde se expresa diariamente la pluralidad política de una sociedad.
Proteger el espacio de la diferencia
Un Parlamento existe para hacer posible que las diferencias puedan expresarse, confrontarse y encontrar cauces institucionales. Esa circunstancia otorga un significado especial a la seguridad parlamentaria. Proteger una institución de representación democrática implica contribuir a preservar un espacio en el que conviven ideas, sensibilidades y posiciones diferentes.
La concordia no significa unanimidad. Significa que la discrepancia no destruya aquello que permite seguir compartiendo una sociedad. Esta concepción conecta el reconocimiento a Eduardo Martínez Moreno con uno de los grandes ejes de los encuentros de Madrid: la Concordia Humanista.
Del legado de Abd al-Qadir a una responsabilidad contemporánea
La reflexión que Les Valeurs du Monde Unis propone alrededor de la Concordia Humanista encuentra una referencia histórica fundamental en el legado del Emir Abd al-Qadir al-Jaza’iri.
En Damasco, durante la violencia intercomunitaria de 1860, Abd al-Qadir intervino para proteger a miles de cristianos amenazados, convirtiendo la defensa de la vida y de la dignidad humana en un principio situado por encima de las diferencias religiosas.
Su figura ocupa un lugar central en la visión humanista promovida por el Emir Lahouari Benarba Ben Mahiedinne Al Hassani.
Las circunstancias históricas son, naturalmente, incomparables con las responsabilidades de una institución contemporánea. Pero existe un principio capaz de atravesar contextos muy diferentes: la responsabilidad adquiere una dimensión moral cuando se pone al servicio de la protección del otro.
El Día Internacional de la Concordia Humanista
Esa idea estará también presente el 25 de septiembre, fecha en torno a la cual Les Valeurs du Monde Unis impulsa el Día Internacional de la Concordia Humanista.
La iniciativa propone situar la dignidad humana, el respeto, la fraternidad y la convivencia entre pueblos y culturas como compromisos que necesitan expresarse en acciones concretas. Porque la concordia no pertenece únicamente a los grandes encuentros diplomáticos, sino que se construye en las instituciones.
En el respeto a las normas comunes, el ejercicio responsable de la autoridad, la protección de los demás, el cumplimiento del deber y en la capacidad de entender el servicio público como una responsabilidad antes que como un privilegio. Desde esa perspectiva, el Premio al Valor del Servicio Público y el Compromiso Institucional adquiere pleno sentido dentro de la Cumbre.
Reconocer también a quienes hacen posible
Los días 24 y 25 de septiembre, Madrid reunirá trayectorias procedentes de ámbitos muy diferentes bajo una misma conversación sobre los valores universales.
Y entre ellas estará la de un servidor público cuya responsabilidad se desarrolla precisamente allí donde una sociedad democrática convierte sus diferencias en palabra, debate e institución.
El Premio al Valor del Servicio Público y el Compromiso Institucional reconoce esa tarea y, a través de ella, una idea sencilla pero fundamental en la que servir a las instituciones es también una forma de servir a quienes encuentran en ellas protección, representación y un espacio común de convivencia.
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