La residencia de S.A.R. el Emir Lahouari Benarba Ben Mahiedinne Al Hassani, sede de Les Valeurs du Monde Unis en Madrid, acogió el 24 de septiembre la firma solemne de un acuerdo entre ambas Casas, concebido para fortalecer sus vínculos de fraternidad y proyectar hacia las generaciones futuras una relación basada en el honor, la lealtad, el servicio y el reconocimiento mutuo.

Por Federico Dalmaud | Les Valeurs du Monde Unis

Madrid, septiembre de 2026. – La residencia del Emir Lahouari Benarba Ben Mahiedinne Al Hassani, sede de Les Valeurs du Monde Unis en Madrid, fue escenario el pasado 24 de septiembre de un encuentro cargado de significado para las Casas Giray y Mahiedinne Al Hassani. En un ambiente de fraternidad y solemnidad, S.A.R. la Princesa Oksana Hoffmann-Girey, en representación de la Familia Real Giray, y S.A.R. el Emir Lahouari Benarba Ben Mahiedinne Al Hassani, en representación de la Familia Real Mahiedinne Al Hassani, suscribieron el Pacto de Fraternidad y Concordia, un documento que recoge la voluntad de ambas familias de estrechar sus vínculos y transmitir esa relación como parte de sus respectivos legados.

La firma dio forma a una relación construida sobre el respeto entre dos tradiciones familiares con profundas raíces históricas y sobre una idea compartida acerca de la responsabilidad que acompaña a la conservación de un linaje. El pacto sitúa el honor, la dignidad, la fidelidad y el servicio en el centro de ese compromiso y los presenta como principios capaces de unir pasado, presente y futuro. De este modo, la memoria de quienes precedieron a ambas familias se convierte también en una responsabilidad para quienes hoy las representan y para las generaciones llamadas a continuar sus nombres.

La ceremonia reunió así dos trayectorias históricas procedentes de contextos diferentes. La Casa Giray hunde sus raíces en la historia de Crimea y en una dinastía que desempeñó durante siglos un papel relevante en el complejo espacio político y cultural situado entre Europa oriental y el mundo otomano. La Casa Mahiedinne Al Hassani encuentra, por su parte, una de sus principales referencias en el legado del Emir Abd al-Qadir al-Jaza’iri, cuya figura ha quedado asociada al liderazgo, la espiritualidad, el diálogo entre comunidades y la protección de la dignidad humana.

Ese encuentro entre memorias distintas constituye precisamente una de las claves del acuerdo firmado en Madrid. Cada Casa conserva su identidad, sus tradiciones y su historia, pero ambas reconocen la posibilidad de construir un espacio común sustentado sobre valores que atraviesan culturas y generaciones. La fraternidad aparece así entendida como una relación que permite preservar la singularidad de cada legado mientras se fortalece aquello que puede compartirse: la palabra dada, el respeto, la solidaridad y una determinada concepción del honor como responsabilidad.

El documento concede especial relevancia a esa idea de continuidad. Para ambas Casas, el patrimonio recibido de sus antepasados adquiere pleno sentido cuando es capaz de convertirse en una referencia para quienes vienen después. La herencia familiar deja entonces de ser únicamente una memoria que se conserva y pasa a convertirse en una conducta que debe expresarse en la forma de relacionarse con los demás, en el ejercicio del servicio y en la responsabilidad de representar un nombre que pertenece también a quienes lo llevaron anteriormente.

La firma tuvo además lugar durante una semana especialmente significativa para Les Valeurs du Monde Unis. Ese mismo 24 de septiembre Madrid acogió la Cumbre Mundial de los Valores Universales, una jornada de reflexión sobre liderazgo, responsabilidad, convivencia, cooperación y dignidad humana que reunió a representantes institucionales y personalidades procedentes de distintos ámbitos. En ese contexto, el pacto entre las Casas Giray y Mahiedinne Al Hassani trasladó algunos de esos principios al terreno de la tradición familiar y de la transmisión intergeneracional.

La elección de Madrid como escenario de la ceremonia añadió también una dimensión particular al encuentro. La capital española se ha convertido en un espacio de convivencia entre numerosas culturas, comunidades y tradiciones, y durante las jornadas organizadas por Les Valeurs du Monde Unis asumió nuevamente esa condición de punto de encuentro. En la residencia del Emir Lahouari Benarba, los representantes de ambas Casas compartieron una ceremonia marcada por los saludos, las conversaciones, las fotografías y el momento central de la firma, componiendo una imagen de fraternidad que acompañará el recuerdo de aquella jornada.

Más allá de su dimensión ceremonial, el Pacto de Fraternidad y Concordia plantea una cuestión profundamente vinculada a la continuidad de cualquier legado histórico: qué decide hacer cada generación con aquello que ha recibido. Los linajes conservan nombres, símbolos y relatos, pero su permanencia depende también de la capacidad de quienes los representan para otorgarles un sentido contemporáneo. En este caso, ambas Casas han decidido vincular esa continuidad a conceptos como el honor compartido, la dignidad humana, la fidelidad y el servicio.

El 24 de septiembre de 2026 quedará así incorporado a la memoria de las Casas Giray y Mahiedinne Al Hassani como la fecha en la que esa voluntad fue formalizada en Madrid. Las firmas de la Princesa Oksana Hoffmann-Girey y del Emir Lahouari Benarba Ben Mahiedinne Al Hassani dejaron constancia de una relación pensada para prolongarse en el tiempo y para ser recibida, interpretada y continuada por quienes sucedan a sus actuales representantes.

En una época marcada por transformaciones aceleradas, la ceremonia recuperó una idea antigua que conserva plena vigencia: todo legado necesita de una generación dispuesta a recibirlo, pero también de otra capaz de enriquecerlo antes de transmitirlo. Ese es el horizonte que ambas Casas quisieron abrir en Madrid al sellar su Pacto de Fraternidad y Concordia.