Les Valeurs du Monde Unis reunió en el Real Casino de Madrid a miembros de casas reales y de la nobleza, representantes diplomáticos y personalidades de la vida pública para una ceremonia dedicada a la Concordia Humanista y a reconocer trayectorias de especial relevancia en el deporte, la cultura, la cooperación y el servicio a los demás.
Por Federico Dalmaud | Les Valeurs du Monde Unis
El Real Casino de Madrid acogió el viernes 25 de septiembre una ceremonia que reunió décadas de servicio público, grandes logros deportivos, vocaciones artísticas y compromisos personales con la inclusión. La entrega de reconocimientos de Les Valeurs du Monde Unis, momento central de la gala de clausura de la Cumbre Mundial de los Valores Universales, puso el acento en el legado de sus distinguidos y en la responsabilidad que acompaña a una posición de influencia.
Presidida por el emir Lahouari Benarba Ben Mahiedinne Al Hassani, la velada se celebró con motivo de la declaración del Día Internacional de la Concordia Humanista, iniciativa impulsada por la organización. Miembros de casas reales y de la nobleza española y europea, representantes diplomáticos e invitados de distintos ámbitos acompañaron una entrega en la que coincidieron figuras como Vicente del Bosque, la princesa Nora de Liechtenstein, Josep Borrell, Mayte Spínola y Antonio López-Istúriz.
La ceremonia prolongaba los encuentros iniciados el día anterior en el Comité Olímpico Español. Después de las mesas de reflexión, la recepción y el programa artístico, los reconocimientos ofrecieron la ocasión de detenerse en las personas: en el alcance de sus obras, en las instituciones a las que han dedicado su trabajo y en quienes se han beneficiado de él.
La memoria y el legado
Los homenajes póstumos a Remedios Nieto del Río y Paul Van Hoeydonck ocuparon un lugar destacado en la convocatoria. Su inclusión situó la memoria junto a los reconocimientos a trayectorias contemporáneas, concediendo espacio a dos legados cuya influencia permanece.
El tributo a Remedios Nieto del Río estuvo dedicado a su compromiso con la solidaridad y la inclusión de las personas con discapacidad. Su vinculación con ASPANDEM y FUNDATUL forma parte de una labor que encontró su expresión en el acompañamiento a las personas y sus familias, en la creación de oportunidades y en la defensa de una vida con mayor autonomía. La ceremonia honró esa dedicación y la continuidad de su ejemplo.

Familiares de Remedios Nieto del Río durante el homenaje póstumo dedicado a su legado de solidaridad y compromiso con la inclusión de las personas con discapacidad.
El artista belga Paul Van Hoeydonck fue recordado por una contribución excepcional a la historia del arte y de la exploración espacial. Su escultura Fallen Astronaut, depositada en la Luna durante la misión Apolo 15, convirtió una obra de pequeñas dimensiones en un memorial de alcance universal dedicado a los astronautas y cosmonautas fallecidos. El homenaje de Madrid recuperó esa relación entre creación, memoria y humanidad que singulariza su trayectoria.

La esposa del artista belga Paul Van Hoeydonck durante el homenaje póstumo a su trayectoria y a su contribución al arte y la memoria humana.
Entre las distinciones de la convocatoria figuró asimismo el Premio a la Dignidad Humana Universal, concedido a Su Santidad el papa León XIV. El reconocimiento expresó uno de los principios centrales de Les Valeurs du Monde Unis: la defensa de la dignidad de toda persona, con independencia de su nacionalidad, cultura, religión o condición.

El emir Lahouari Benarba junto a D. Juan Francisco Macías, director de la Oficina del Arzobispo s de Madrid durante la ceremonia de Les Valeurs du Monde Unis.
El prestigio del ejemplo
La presencia de Vicente del Bosque aportó a la ceremonia una de las trayectorias más respetadas del deporte español. Campeón del mundo y de Europa al frente de la selección nacional, recibió el reconocimiento al Juego Limpio y al Liderazgo Humano en el Deporte.
La distinción atendía tanto a la dimensión de sus logros como a la manera de alcanzarlos. Su carrera ha estado asociada a la serenidad en la dirección, al respeto por los jugadores y a una idea del equipo en la que el talento individual encuentra su lugar dentro de una responsabilidad compartida. En una noche dedicada a la concordia, su figura permitió reconocer el valor educativo de quienes ejercen el liderazgo ante varias generaciones de aficionados.

Vicente del Bosque junto al emir Lahouari Benarba, tras recibir el reconocimiento al Juego Limpio y al Liderazgo Humano en el Deporte.
Su Alteza Serenísima la princesa Nora de Liechtenstein fue distinguida por su trayectoria en el Deporte, la Inclusión y la Igualdad de Oportunidades. Su vinculación con el movimiento olímpico y su dedicación a Special Olympics han dado continuidad, durante décadas, a un compromiso con la participación de las personas con discapacidad intelectual.
La princesa Nora reunió así dos dimensiones especialmente relevantes para la convocatoria: la representación de una casa principesca europea y una labor institucional sostenida en favor del deporte inclusivo. Su reconocimiento destacó esa dedicación y el alcance de una actividad orientada a que más personas puedan competir, desarrollar sus capacidades y formar parte de un equipo.

Su Alteza la princesa Nora de Liechtenstein junto a Enrique Cerezo, durante la entrega de su distinción por el Deporte, la Inclusión y la Igualdad de Oportunidades.
El capítulo deportivo incluyó también a Alejandro Blanco, por su liderazgo humanista y su contribución a la diplomacia deportiva, y a Hakuhō Shō, por la excelencia deportiva y el legado cultural de su carrera en el sumo. Sus distinciones incorporaron a la ceremonia la representación olímpica y una tradición deportiva de profunda significación en Japón.

Alejandro Blanco, presidente del Comité Olímpico Español, distinguido por Les Valeurs du Monde Unis por su liderazgo humanista y su contribución a la diplomacia deportiva.

Entrega del reconocimiento dedicado a Hakuhō Shō por su excelencia deportiva y su legado cultural, durante la ceremonia presidida por el emir Lahouari Benarba.
El Quijote Rugby Club fue reconocido por su trabajo en favor de la inclusión. Sus representantes acompañaron al emir durante la entrega de una distinción que puso en primer plano el valor de abrir el deporte a personas con discapacidad y de construir, desde la práctica cotidiana, oportunidades de participación y pertenencia.

El presidente y representantes del Quijote Rugby Club junto al emir Lahouari Benarba, con la distinción a su trabajo en favor del deporte inclusivo y la transformación social.
Diplomacia y servicio

Josep Borrell, expresidente del Parlamento Europeo y antiguo alto representante de la Unión para Asuntos Exteriores, junto al emir Lahouari Benarba, con la distinción al Liderazgo Europeo y la Diplomacia Multilateral.
La trayectoria de Josep Borrell fue distinguida con el reconocimiento al Liderazgo Europeo y la Diplomacia Multilateral. Expresidente del Parlamento Europeo y antiguo alto representante de la Unión para Asuntos Exteriores y Política de Seguridad, su recorrido comprende algunas de las principales responsabilidades de la vida institucional española y europea.
El premio reconoció esa experiencia de representación, negociación e interlocución internacional. Su presencia en Madrid incorporó a la ceremonia una trayectoria vinculada a la construcción europea y a la búsqueda de posiciones compartidas entre países con historias e intereses diferentes.
Antonio López-Istúriz fue reconocido por su contribución a la diplomacia parlamentaria europea. Su distinción puso de relieve el trabajo desarrollado en las relaciones entre representantes e instituciones, un ámbito en el que la continuidad del diálogo y el conocimiento mutuo resultan esenciales para la cooperación.

Antonio López-Istúriz junto al emir Lahouari Benarba, con el reconocimiento a su contribución a la diplomacia parlamentaria europea.
Borja Carabante recibió el reconocimiento al servicio público y al compromiso con Madrid. La entrega puso en valor una trayectoria ligada a la gestión de la ciudad y a responsabilidades que inciden directamente en la vida de sus habitantes.

Borja Carabante junto al emir Lahouari Benarba durante la entrega de su distinción por el servicio público y el compromiso con la ciudad de Madrid.
Por su parte, la distinción a Eduardo Martínez Moreno, por el Servicio Público y el Compromiso Institucional, reconoció su trabajo en la protección del Congreso de los Diputados. Su inclusión permitió destacar la dedicación de quienes contribuyen a preservar la seguridad y el funcionamiento de las instituciones democráticas.

Eduardo Martínez Moreno durante la entrega de su reconocimiento al Servicio Público y el Compromiso Institucional, por su labor en la protección del Congreso de los Diputados.
Cultura que permanece
La cultura tuvo una presencia destacada a través de Mayte Spínola, reconocida por su trayectoria en el mecenazgo y la promoción artística. Artista y fundadora del Grupo pro Arte y Cultura, ha dedicado una parte sustancial de su actividad a apoyar a otros creadores y favorecer la difusión de sus obras.
Su distinción atendió a esa doble contribución: la creación propia y la generosidad de facilitar el camino de otros artistas. Durante la ceremonia, su intervención añadió una voz personal a un reconocimiento vinculado a años de dedicación al arte y a su proyección social.

Mayte Spínola durante la entrega del reconocimiento a su trayectoria en el mecenazgo y la promoción artística, en presencia del emir Lahouari Benarba.
Mariano de Paco Serrano recibió el Premio al Valor de la Cultura Pública y el Liderazgo Institucional. Su trayectoria, desarrollada entre la creación escénica y la gestión cultural, aportó a la convocatoria la experiencia de quien conoce tanto el trabajo artístico como la responsabilidad de promoverlo desde las instituciones.

Mayte Spínola durante la entrega del reconocimiento a su trayectoria en el mecenazgo y la promoción artística, en presencia del emir Lahouari Benarba.
El violinista y compositor ucraniano Illia Bondarenko reunió dos formas de participación en la gala: su actuación y el reconocimiento a la Música como Instrumento de Paz y Concordia. La distinción puso en valor la capacidad de su actividad artística para establecer vínculos entre intérpretes y públicos de distintas procedencias, en un contexto en el que la cooperación cultural adquiere una especial relevancia.

El violinista y compositor ucraniano Illia Bondarenko junto al emir Lahouari Benarba, con su reconocimiento a la Música como Instrumento de Paz y Concordia.
La comunicación estuvo representada por José Antonio Sánchez, reconocido por la comunicación pública y la cohesión social; Juan Ignacio Gallardo, por su contribución al periodismo deportivo responsable; y Bouziane Ahmed Khodja, por la comunicación intercultural y el pluralismo religioso.

José Antonio Sánchez, distinguido por Les Valeurs du Monde Unis por su trayectoria en la comunicación pública y su contribución a la cohesión social, durante la ceremonia celebrada en el Real Casino de Madrid.

Juan Ignacio Gallardo, director de MARCA, durante su reconocimiento por la contribución al periodismo deportivo responsable.
Sus reconocimientos atendieron a responsabilidades diferentes dentro de una profesión con una influencia decisiva sobre la vida colectiva. La selección de los asuntos, el rigor con que se explican y la representación de comunidades diversas forman parte del vínculo de confianza entre los medios y la sociedad.

Bouziane Ahmed Khodja junto al emir Lahouari Benarba, durante la entrega del reconocimiento a su labor en la comunicación intercultural y el pluralismo religioso.
La fraternidad entre casas
Junto a los distinguidos, la princesa Oksana Hoffmann-Girey participó en la fotografía de familia de la ceremonia. Representante de la Casa Giray, su presencia tuvo un significado particular dentro de las jornadas de Madrid, durante las cuales había suscrito con el emir Lahouari el Pacto de Fraternidad y Concordia entre las casas Giray y Mahiedinne Al Hassani.

Foto de familia de los distinguidos y representantes junto al emir Lahouari Benarba Ben Mahiedinne Al Hassani y la princesa Oksana Hoffmann-Girey, durante la ceremonia de Les Valeurs du Monde Unis en el Real Casino de Madrid.
La firma, celebrada en la residencia del emir y sede de Les Valeurs du Monde Unis, formalizó una voluntad de respeto, acompañamiento y cooperación entre ambas familias. El compromiso, concebido con vocación de continuidad entre generaciones, vinculó sus respectivas herencias con el servicio a los demás y el entendimiento entre culturas y confesiones. La participación de la princesa Oksana en la gala dio continuidad a ese encuentro y a su vinculación con la iniciativa de concordia.
La referencia histórica de la convocatoria fue el emir Abd al-Qadir, cuya intervención en defensa de cristianos perseguidos en Damasco en 1860 ocupa un lugar central en la concepción de la Concordia Humanista promovida por Lahouari Benarba. Su memoria acompañó una ceremonia dedicada a reconocer el ejercicio de la influencia desde la responsabilidad hacia otras personas.
La fotografía de familia dejó constancia de ese encuentro en el Real Casino. En ella coincidieron trayectorias de la política, el deporte, la cultura y la vida institucional, junto a representantes de casas históricas. Les Valeurs du Monde Unis reunió sus nombres alrededor de una distinción al trabajo realizado y al legado que cada uno está llamado a transmitir.
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