El Comité Olímpico Español acoge este jueves la primera jornada de la Cumbre, dedicada a la reflexión sobre los valores, el deporte, el liderazgo y la Concordia Humanista. En su intervención de apertura, el Emir Lahouari Benarba situó el legado de Abd al-Qadir al-Jaza’iri como una de las grandes referencias de una convocatoria que reúne en Madrid a representantes institucionales, diplomáticos y referentes de diferentes ámbitos.
Por Federico Dalmaud | Les Valeurs du Monde Unis
Madrid, 24 de septiembre de 2026. — La Cumbre Mundial de los Valores Universales ha comenzado este jueves en la sede del Comité Olímpico Español (COE) con la intervención de apertura de S.A.R. el Emir Lahouari Benarba Ben Mahiedinne Al Hassani, presidente de Les Valeurs du Monde Unis e impulsor de la convocatoria.
Desde el atril del COE, el Emir abrió una primera jornada concebida como un espacio de reflexión alrededor de los valores universales, el deporte, el liderazgo y la responsabilidad, con la Concordia Humanista como uno de sus principales ejes.
La Cumbre reúne en Madrid a representantes procedentes de diferentes ámbitos de la vida institucional, diplomática, deportiva, cultural y social. La elección del Comité Olímpico Español para esta primera jornada incorpora además al deporte a una conversación que plantea una cuestión que atraviesa toda la convocatoria: cómo trasladar los valores desde el terreno de los principios hacia las decisiones y los comportamientos.
El legado de Abd al-Qadir
En el corazón de esa reflexión se encuentra la figura del Emir Abd al-Qadir al-Jaza’iri, una de las principales referencias históricas de la iniciativa de Concordia Humanista promovida por Les Valeurs du Monde Unis.
Dirigente, intelectual y hombre de fe, Abd al-Qadir es recordado especialmente por su actuación durante los acontecimientos de Damasco de 1860, cuando intervino para proteger a cristianos amenazados por la violencia. Su legado ha quedado vinculado a una concepción del liderazgo en la que la autoridad y las convicciones propias pueden convivir con el reconocimiento y la protección de la dignidad de quienes pertenecen a otras comunidades. La trayectoria europea e internacional de Josep Borrell será reconocida en Madrid.docx
Más de siglo y medio después, aquella conducta plantea una pregunta que conserva una extraordinaria actualidad: ¿cómo podemos preservar nuestras identidades, culturas, religiones y convicciones sin permitir que las diferencias nos impidan reconocer la humanidad del otro?
La Concordia Humanista que inspira las jornadas de Madrid nace alrededor de esa idea. No plantea borrar aquello que diferencia a las personas y a las sociedades, sino encontrar un espacio común desde el cual esas diferencias puedan convivir.
Cuando el deporte habla de valores
Celebrar esta conversación en la sede del Comité Olímpico Español incorpora otra dimensión al encuentro.
El deporte reúne constantemente a personas que representan países, culturas, lenguas e identidades diferentes. Compiten. Defienden sus colores. Buscan vencer. Pero lo hacen dentro de unas reglas compartidas y desde el reconocimiento de la legitimidad y la dignidad de quien tienen enfrente.
Esa capacidad de competir sin convertir al adversario en enemigo establece uno de los vínculos más claros entre el olimpismo y la reflexión que propone la Cumbre. Alejandro Blanco, será reconocido por su liderazgo humanista (1).docx
Durante su intervención de apertura, el Emir Lahouari Benarba expresó además su agradecimiento al Comité Olímpico Español y a quienes hacen posible que el deporte continúe proyectándose como un espacio de esfuerzo, educación, integración y encuentro.
Una jornada para detenerse y pensar
La primera jornada de la Cumbre propone distintas mesas y espacios de reflexión alrededor del liderazgo, el deporte, el humanismo, la responsabilidad institucional y la cooperación.
El punto de encuentro entre asuntos aparentemente diferentes es la persona.
Porque hablar de valores universales obliga también a preguntarse qué sucede cuando esos principios entran en contacto con la realidad: cuando alguien tiene que gobernar, dirigir una institución, competir, tomar una decisión, ejercer autoridad, representar a una comunidad o convivir con alguien que piensa de una manera diferente.
Es allí donde el humanismo deja de ser únicamente una formulación intelectual y comienza a expresarse mediante conductas.
Ese es también uno de los sentidos que adquiere la figura de Abd al-Qadir dentro de la Cumbre. Su legado no se recupera como una evocación del pasado, sino como una referencia histórica desde la cual interrogar al presente.
Madrid, punto de encuentro
La jornada de este jueves constituye el comienzo de un programa que continuará mañana, 25 de septiembre, cuando la convocatoria adquirirá una dimensión especialmente dedicada a la Concordia Humanista, al recuerdo del Emir Abd al-Qadir y al reconocimiento de personalidades procedentes de diferentes ámbitos.
Durante estas dos jornadas, Madrid reúne trayectorias, instituciones y sensibilidades distintas alrededor de principios como la dignidad, el diálogo, el servicio, la cooperación, la cultura, el deporte y la convivencia.
La Cumbre comienza así con una idea que conecta el legado histórico de Abd al-Qadir con el lenguaje contemporáneo del olimpismo: es posible afirmar una identidad sin negar la del otro, defender unas convicciones sin renunciar al diálogo y reconocer, por encima de nuestras diferencias, una dignidad humana compartida.
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