Vivimos en el mundo más incierto, inestable y peligroso de las últimas ocho décadas, estamos inmersos en una transformación tecnológica radical y sufrimos las consecuencias de la conjunción de múltiples crisis que afectan a la supervivencia de nuestro planeta y a nuestra seguridad física.
Frente a este escenario nuevo, constatamos la degradación de la calidad de la gobernanza de los dirigentes políticos para afrontar esta conjunción de crisis. Nuestras sociedades sufren un reflujo peligroso en la ética y la preparación de políticos sin escrúpulos que dividen y enfrentan a las sociedades en su interior y promueven el odio hacia el extranjero o al distinto.
Por ello, es necesario frenar esta deriva. Nuestra Asociación “Los valores del mundo unido”(“Les valeurs du monde uni”) defiende que la gobernanza de las próximas décadas esté basada en valores y proponemos las siguientes directrices:
- Defendemos la paz como un bien común supremo e indivisible de todos los pueblos y abogamos por aplicar nuevas fórmulas más eficaces para solucionar los conflictos entre países respetando los principios y valores gravados en la Declaración Universal de Derechos Humanos y en la Carta de las Naciones Unidas;
2.Abogamos por un orden internacional basado en la Carta de las Naciones Unidas, el multilateralismo y el respeto y la aplicación del derecho internacional como marco conceptual. La voluntad política centrada en el diálogo y la negociación permanentes son los métodos adecuados, en contraposición al uso de la fuerza y la coacción de las guerras, sean éstas militares, comerciales o híbridas;
3.Apoyamos al multilateralismo que une a los países heterogéneos y fomenta una cooperación más equilibrada entre ellos más allá de su poder político o económico; el bilateralismo por el contrario fracciona la solidaridad regional entre países homogéneos y transforma la cooperación internacional en relaciones de poder, debilita a los más débiles y fortalece a los más poderosos;
4.Consideramos que la justicia es esencial para combatir las enormes desigualdades de renta y riqueza y para preservar la paz entre los pueblos. La solidaridad es el valor que nos ayuda a conseguirla. Una sociedad internacional radicalmente comprometida con la solidaridad económica y financiera de los países más ricos con los menos favorecidos nos acerca a la paz duradera y a la supervivencia ecológica del planeta y, por ende, a la supervivencia de la vida misma;
5.La ejemplaridad de los gobernantes y de las instituciones públicas es la condición sine quanon de la renovación moral que nuestras sociedades necesitan. La probidad moral y la capacidad profesional de quienes optan a ejercer temporalmente la gestión de gobierno deben ser una exigencia básica primordial para el acceso a la política;
6.Reafirmamos que todos los poderes políticos, instituciones y organismos públicos tienen la obligación inexcusable de cumplir con las leyes y de garantizar la independencia del poder judicial, pilar esencial del Estado de derecho;
7.Son necesarias reformas legales urgentes en el funcionamiento de los sistemas de gobernanza que garanticen que los ciudadanos más competentes y honestos tengan posibilidades reales de acceso temporal a los puestos de responsabilidad de la política y destierren el clientelismo parasitario actual que tanto beneficia a ciertos modelos de organizaciones políticas y degrada la imagen de la política entre los ciudadanos;
8.Consideramos que la corrupción en la gestión de los fondos públicos es una lacra que daña irremediablemente a los sistemas políticos y a los principios éticos en los que se apoya la convivencia social. Además de una injusticia flagrante, la corrupción es un factor clave de la desmoralización social y de la pérdida de confianza del ciudadano en su sistema de gobierno;
9.Los poderes públicos y las instituciones públicas deben actuar con transparencia, neutralidad, eficacia e imparcialidad en sus relaciones con los ciudadanos. La Administración pública está al servicio del administrado, del que emana toda su legitimidad y debe garantizar el respeto de los derechos del ciudadano;
10.Creemos que la rendición de cuentas en la utilización del dinero público es otro de los principios insoslayables en un Estado de derecho. Con este fin, la libertad de comunicar y recibir información veraz contribuye decisivamente a que el ciudadano pueda controlar la eficacia y honestidad de la acción de gobierno de los poderes políticos y de su uso de los fondos públicos;
11.Defendemos la protección e inclusión de las minorías, el respeto a la pluralidad política, la promoción de la cultura del debate para llegar a compromisos y soluciones satisfactorias para todos. La alternancia en el desempeño del poder político es un valor imprescindible para la gobernanza de las complejas sociedades actuales:
12.En una sociedad y economía digitales, donde los datos son el factor de producción clave, abogamos firmemente por la protección individual de los mismos como un derecho fundamental del ciudadano;
El Estado y las instituciones y organismos públicos que lo integran deben respetar escrupulosamente estos derechos al recolectar información individual con fines estadísticos y proscribir la manipulación de los mismos mediante métodos y procedimientos orientados a conseguir ventajas electorales.
Las empresas privadas y en especial las empresas del sector tecnológico deben cumplir con las leyes de protección de los datos y de elaboración de modelos de IA, así como con las normas de propiedad intelectual de los contenidos creativos. La lucha contra la piratería digital es un objetivo común de los poderes públicos, de las empresas y de los ciudadanos.
13.El control por parte del ser humano de las nuevas innovaciones tecnológicas vinculadas a los desarrollos de la Inteligencia Artificial es el límite a no franquear. No podemos dejar en manos de algoritmos, elaborados por grandes plataformas digitales sin control de la sociedad, la forma de tomar decisiones sobre aspectos fundamentales que inciden en la libertad del ser humano;
14.Ninguna tecnología debe dominar al hombre, que es el único ser vivo que tiene la capacidad de cuestionarse a sí mismo, de reflexionar, de discernir y de perfeccionarse e innovar creativamente;
15.Es necesario frenar el exceso de consumismo que degrada los equilibrios ecológicos del planeta y distrae al ser humano de los auténticos valores de una sociedad justa y cohesionada.
16.Tenemos que restaurar el valor de la verdad, combatir la desinformación y eliminar del espacio público el discurso del odio. Para ello, exigimos la responsabilidad de los poderes públicos y de los medios de comunicación en la difusión de información factual y veraz;
- La gobernanza del siglo XXI debe estar centrada en el ser humano y fortalecer su creatividad y espíritu crítico, su capacidad de vivir en sociedad, su apertura al mundo y su tolerancia hacia los demás, así como la comprensión de los desafíos de nuestro tiempo histórico.
Francisco Juan GÓMEZ MARTOS
PhD en Ciencias Políticas y Economista
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