Les Valeurs du Monde Unis rendirá homenaje el próximo 25 de septiembre a la memoria y al legado del escultor belga Paul Van Hoeydonck, creador de Fallen Astronaut, la pequeña figura depositada en la Luna por la misión Apollo 15 en recuerdo de astronautas y cosmonautas fallecidos. Su obra mantiene además un vínculo singular con Madrid a través de Eolos, instalada desde 1992 en el Parque Juan Carlos I. El homenaje formará parte de la jornada en la que tendrá lugar la declaración del Día Internacional de la Concordia Humanista.
Por Federico Dalmaud | Les Valeurs du Monde Unis
Madrid, septiembre de 2026. — Hay obras cuya dimensión termina superando el espacio físico para el que fueron concebidas. En el caso de Paul Van Hoeydonck, esa afirmación puede entenderse casi literalmente.
El escultor y pintor belga, fallecido el 3 de mayo de 2025 a los 99 años, será homenajeado en Madrid el próximo 25 de septiembre por Les Valeurs du Monde Unis, en reconocimiento a una trayectoria artística que exploró durante décadas la relación entre el ser humano, el progreso, la memoria y aquello que permanece más allá de nuestro propio tiempo.
El homenaje se celebrará dentro de las jornadas internacionales promovidas por H.R.H. Emir Lahouari Benarba Ben Mahiedinne Al Hassani, presidente de Les Valeurs du Monde Unis, y coincidirá con la declaración del Día Internacional de la Concordia Humanista, una iniciativa concebida para proyectar los principios de dignidad, reconocimiento mutuo, diálogo y convivencia más allá de las diferencias culturales, religiosas o políticas.
La elección de Van Hoeydonck adquiere dentro de ese contexto un significado particular.
Porque una de sus obras más conocidas permanece, desde hace más de medio siglo, en un lugar donde las fronteras terrestres sencillamente dejan de existir.
Un memorial para la humanidad en la Luna
En agosto de 1971, durante la misión Apollo 15, los astronautas David Scott y James Irwin dejaron sobre la superficie lunar una pequeña figura de aluminio creada por Paul Van Hoeydonck.
Junto a ella colocaron una placa con los nombres de 14 astronautas y cosmonautas estadounidenses y soviéticosque habían perdido la vida hasta entonces al servicio de la exploración espacial. NASA conserva la documentación y las imágenes de aquel pequeño memorial instalado en la región Hadley-Apennine de la Luna.
La obra recibió el nombre de Fallen Astronaut. Su escala es mínima, pero su significado difícilmente podría serlo.
En 1971, Estados Unidos y la Unión Soviética seguían siendo las dos grandes potencias enfrentadas de la Guerra Fría y competían por la supremacía espacial. Sin embargo, sobre la Luna, los nombres de sus astronautas y cosmonautas fallecidos aparecieron juntos, ordenados alfabéticamente, sin distinción de nacionalidad.
Vista desde hoy, aquella imagen adquiere una dimensión que trasciende la propia historia de la exploración espacial.
Antes que estadounidenses y soviéticos, aquellos nombres recordaban a seres humanos que habían compartido el mismo riesgo, la misma curiosidad y una misma voluntad de avanzar hacia lo desconocido.
Quizá ahí resida una de las expresiones más poderosas del legado de Van Hoeydonck: recordarnos que existen experiencias humanas capaces de sobrevivir incluso a las divisiones que una época considera irreconciliables.
De la Luna a Madrid
La relación del artista con Madrid ofrece un segundo capítulo de esa misma reflexión.
Desde 1992, el Parque Juan Carlos I alberga Eolos, una obra creada por Van Hoeydonck para el Simposio Internacional de Esculturas al Aire Libre celebrado con motivo de la Capitalidad Europea de la Cultura de Madrid.
La composición reúne cuatro figuras realizadas en bronce a partir de materiales procedentes de antiguos motores de barcos. En ellas, el artista quiso hacer converger dos universos aparentemente distantes: la arqueología industrial, asociada a la confianza humana en el progreso, y las referencias al antiguo Egipto, vinculadas a la búsqueda de permanencia y trascendencia.
Las cuatro figuras forman, además, una familia.
Tecnología, memoria, humanidad y continuidad vuelven así a encontrarse en una obra situada a miles de kilómetros de aquella pequeña figura depositada sobre la Luna.
En 2018, Van Hoeydonck regresó al Parque Juan Carlos I y pudo reencontrarse con Eolos después de aproximadamente 25 años, gracias a una visita coordinada por la Junta del Distrito de Barajas y la asociación Barajas BIC. Según la crónica del propio Ayuntamiento de Madrid, nunca había llegado a contemplar la obra completamente terminada y rodeada por el agua del lago tal como había sido concebida.
El arqueólogo del futuro
Van Hoeydonck estudió Historia del Arte y Arqueología y desarrolló buena parte de su producción observando simultáneamente hacia el pasado y hacia aquello que todavía estaba por venir.
No resulta extraño que llegara a ser conocido como el “arqueólogo del futuro”.
Sus astronautas, máquinas, figuras y ensamblajes parecían formular una misma pregunta: qué quedará de nosotros cuando el presente se haya convertido en historia.
La pregunta adquiere una resonancia especial en el marco de la Cumbre Mundial de los Valores Universales.
Porque hablar de valores universales significa también preguntarse qué principios merece la pena transmitir cuando cambian las sociedades, las tecnologías, las fronteras y las generaciones. Van Hoeydonck utilizó el arte para explorar esa permanencia.
Arte, memoria y Concordia Humanista
El homenaje del 25 de septiembre se inscribe en una jornada cuyo eje será la Concordia Humanista y que tendrá como una de sus principales referencias históricas el legado del Emir Abd al-Qadir al-Jaza’iri.
Abd al-Qadir es recordado, entre otros episodios de su vida, por su intervención durante los acontecimientos de Damasco de 1860, cuando protegió a cristianos amenazados por la violencia, trascendiendo las diferencias religiosas en defensa de la dignidad y de la vida humana.
En Abd al-Qadir aparece la capacidad de reconocer la humanidad del otro por encima de una frontera religiosa. En Fallen Astronaut, la memoria de quienes murieron explorando el espacio reunió sobre la Luna a estadounidenses y soviéticos en medio de una época construida alrededor de su antagonismo.
En ambos casos emerge una pregunta esencial para la Concordia Humanista: ¿qué permanece cuando dejamos momentáneamente de mirar aquello que nos separa y reconocemos aquello que compartimos?
Una obra que continúa hablando
Bajo la presidencia de H.R.H. Emir Lahouari Benarba Ben Mahiedinne Al Hassani, Les Valeurs du Monde Unis reunirá los días 24 y 25 de septiembre en Madrid a responsables institucionales, diplomáticos, referentes culturales, deportivos y representantes de la sociedad civil alrededor de los valores universales, el liderazgo responsable y la dignidad humana.
La jornada del 25 tendrá una especial dimensión histórica y cultural con la declaración del Día Internacional de la Concordia Humanista, el recuerdo del Emir Abd al-Qadir y diferentes reconocimientos y homenajes a trayectorias capaces de expresar esos valores desde ámbitos distintos.
Dentro de ese recorrido, el homenaje a Paul Van Hoeydonck permite mirar hacia el arte como una forma de memoria compartida. El artista ya no podrá regresar a Madrid para encontrarse nuevamente con Eolos, pero su obra permanece allí y otra, a miles de kilómetros de distancia, continúa sobre la superficie de la Luna.
PAUL VAN HOEYDONCK
1925–2025
Tribute to his Artistic Legacy and Humanist Concord
25 de septiembre de 2026 · Madrid
Declaración del Día Internacional de la Concordia Humanista
Cumbre Mundial de los Valores Universales
Les Valeurs du Monde Unis
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