El emir Lahouari Benarba y la princesa Chiqui Navarro recibieron en el Real Casino a representantes de casas reales europeas, de la nobleza española y de la diplomacia, junto a invitados de la cultura y el deporte. El violín de Illia Bondarenko, el flamenco, los desfiles de Mon Air y una creación de Michael Lewis-Anderson acompañaron la celebración del Día Internacional de la Concordia Humanista.

Por Federico Dalmaud | Les Valeurs du Monde Unis

La cita era el viernes 25 de septiembre en el Real Casino de Madrid y la ocasión merecía vestirse de gala. Esmóquines, vestidos largos, condecoraciones y prendas tradicionales de distintos países se encontraron en una recepción que reunió a representantes de casas reales europeas y de la nobleza española, diplomáticos, responsables institucionales y personalidades de la cultura y el deporte. Los anfitriones, el emir Lahouari Benarba Ben Mahiedinne Al Hassani y la princesa Chiqui Navarro, recibieron a los invitados de Les Valeurs du Monde Unis en la noche que cerró la Cumbre Mundial de los Valores Universales.

La celebración coincidía con la declaración del Día Internacional de la Concordia Humanista, promovido por la organización e inspirado en el legado del emir Abd al-Qadir. Tras la jornada del jueves en el Comité Olímpico Español, el programa continuaba con una velada que reservaba espacio para la música, la moda, la cena y los reconocimientos, además de un homenaje final especialmente ligado a la historia de los anfitriones.

La llegada de los invitados

El photocall fue uno de los primeros puntos de encuentro. Con una capa clara sobre el traje de noche, el emir posó junto a los asistentes en fotografías de pareja y de grupo, mientras en los salones contiguos continuaban los saludos. La recepción dejó una sucesión de imágenes en las que se aprecia el carácter internacional de la convocatoria, desde la etiqueta de noche europea hasta los kimonos y otras indumentarias tradicionales.

La escalinata del Casino, con su alfombra roja y su ornamentación, ofreció otro escenario para los retratos. Hubo invitados que eligieron ese lugar para fotografiarse juntos y otros que prefirieron hacerlo en los salones, antes de que comenzaran las actuaciones. Vestidos estampados, tonos intensos, bordados y conjuntos más sobrios convivieron en una noche en la que cada cual llevó su propia manera de entender la elegancia.

Entre los posados quedaron también escenas de conversación, abrazos y grupos de distintas generaciones. Son las imágenes que dan a esta gala su carácter social y permiten recorrerla desde la llegada, cuando los invitados todavía se distribuyen entre el photocall, los salones y los primeros encuentros de la noche.

 

El violín, el flamenco y la moda

La música tuvo un lugar destacado en el programa con la actuación de Illia Bondarenko. El violinista y compositor ucraniano, cuyo trabajo ha estado vinculado a iniciativas de colaboración musical y solidaridad internacional, participó también entre las personalidades reconocidas por Les Valeurs du Monde Unis. Escucharlo en directo permitió a los asistentes acercarse a la faceta artística de una trayectoria que la organización quiso distinguir por su relación con la paz y la concordia.

Su intervención compartió programa con el flamenco, que llevó el baile al centro del salón. Los invitados se situaron alrededor de la actuación, dejando espacio al movimiento de los vestidos y los mantones, en una de las escenas más vistosas de la velada. En las fotografías, los intérpretes aparecen rodeados por el público, con la arquitectura del Casino como fondo.

La sucesión de actuaciones y presentaciones dio variedad a una noche larga, en la que los invitados pudieron disfrutar del programa artístico antes de pasar a la cena y seguir después la ceremonia de reconocimientos.

La moda llegó de la mano de Chiqui Navarro, diseñadora y CEO de Mon Air, periodista, esposa del emir y secretaria general de Les Valeurs du Monde Unis. Su participación tenía, por tanto, una doble vertiente: la de anfitriona implicada en la organización de la gala y la de creadora que presentaba su trabajo ante los invitados.

En esta ocasión mostró MON PRINCESSS, dedicada a la moda de comunión infantil, y MON PASSION, su propuesta nupcial. La firma regresaba al Real Casino después de haber participado en una edición anterior, con una estética que reúne el romanticismo, las referencias vintage y la confección artesanal.

Los desfiles ocuparon su lugar dentro de un programa que permitió conocer distintas facetas de quienes participaban en la Cumbre. En el caso de Chiqui, fue la oportunidad de compartir las creaciones de Mon Air en una celebración a la que también está vinculada personalmente.

Alrededor de las mesas

La cena reunió a los asistentes bajo las grandes lámparas del comedor, entre centros florales blancos y mesas preparadas para la ocasión. A las fotografías de la recepción se sumaron entonces los retratos sentados, los grupos que se acercaban a otras mesas y las conversaciones que acompañaron los distintos momentos de la ceremonia.

Esa mezcla fue uno de los rasgos de la noche. Los títulos, los cargos y las trayectorias profesionales explicaban una parte de la lista de invitados; las fotografías mostraban también a parejas, familias y amigos compartiendo la celebración. El álbum permite pasar de los posados de la llegada a escenas más distendidas durante la cena, sin perder de vista la ocasión que los había reunido en Madrid.

El pastel del homenaje

Después de los reconocimientos llegó la presentación de la creación de Michael Lewis-Anderson, el pastelero belgo-británico conocido por sus trabajos para celebraciones reales e institucionales. Colaborador de anteriores ediciones, regresó a Madrid con un pastel preparado especialmente para la gala.

La pieza, de varios pisos y decorada en blanco y verde, sobresalía por encima de quienes se reunieron a su alrededor. Su presentación formó parte del homenaje al emir Abd al-Qadir y ofreció uno de los últimos grandes retratos de grupo de la noche, con los anfitriones y varios invitados junto a la creación.

Entre los invitados se encontraba la princesa Oksana Hoffmann-Girey, representante de la Casa Giray, que compartió fotografía con el emir Lahouari, Michael Lewis-Anderson, Mayte Spínola y la princesa Nora de Liechtenstein. Su visita a Madrid tenía, además, un significado especial: durante estas jornadas había firmado junto al emir el Pacto de Fraternidad y Concordia entre las casas Giray y Mahiedinne Al Hassani. La firma, celebrada en la residencia del emir y sede de Les Valeurs du Monde Unis, fue uno de los encuentros destacados de la convocatoria y abrió un nuevo capítulo en la relación entre ambas familias

El emir Lahouari Benarba Ben Mahiedinne Al Hassani, el maestro pastelero Michael Lewis-Anderson, la princesa Oksana Hoffmann-Girey, la artista y mecenas Mayte Spínola y la princesa Nora de Liechtenstein, en una fotografía de familia durante la gala de Les Valeurs du Monde Unis en el Real Casino de Madrid.

La figura de Abd al-Qadir ocupa un lugar central en la iniciativa de concordia humanista impulsada por el emir Lahouari. Su actuación en Damasco en 1860, cuando protegió a cristianos amenazados por la violencia, es una de las referencias que la organización recupera para hablar de respeto entre culturas y religiones. El homenaje cerró así una velada en la que esa historia estuvo presente junto a la música, los encuentros y la celebración.

Del photocall al violín de Bondarenko, del flamenco a los desfiles de Mon Air y de la cena al pastel de Lewis-Anderson, la gala dejó un álbum variado. En él aparecen los anfitriones recibiendo y acompañando a sus invitados, las actuaciones y los retratos compartidos de una noche que reunió en Madrid a la nobleza, la diplomacia, la cultura y el deporte alrededor de la concordia.